- QUE HACE A LAS
NACIONES EL CONGRESO GENERAL CONSTITUYENTE DE LAS
PROVINCIAS UNIDAS EN SUD AMERICA, SOBRE EL TRATAMIENTO Y
CRUELDADES QUE HAN SUFRIDO DE LOS ESPAÑOLES, Y MOTIVADO
LA DECLARACION DE SU INDEPENDENCIA
-
-
- 22 de Octubre de 1817
-
- El honor es la prenda que aprecian los
mortales más que su propia existencia, y que deben
defender sobre todos los bienes
- que se conocen en el mundo, por más
grandes y sublimes que ellos sean. Las Provincias Unidas
del Río de la Plata han sido
- acusadas por el Gobierno Español de
rebelión y de perfidia ante las demás Naciones, y
denunciado como tal el famoso acto
- de emancipación, que expidió el Congreso
Nacional en Tucumán a 9 de Julio de 1816; imputándole
ideas de anarquía y miras
- de introducir en otros países principios
sediciosos, al mismo tiempo de solicitar la amistad de
esas mismas Naciones y el
- reconocimiento de este memorable acto para
entrar en su rol. El primer deber, entre los más
sagrados del Congreso Nacional,
- es apartar de sí tan feas notas, y
defender la causa de su país publicando las crueldades y
motivos que impulsaron la
- declaración de Independencia. No es este
ciertamente un sometimiento, que atribuya a otra potestad
de la tierra el poder de
- disponer de una suerte, que le ha costado
a la América torrentes de sangre, y toda especie de
sacrificios y amarguras. Es una
- consideración importante, que debe a su
honor ultrajado y al decoro de las dem s Naciones.
-
- Prescindimos de investigaciones acerca del
derecho de conquista, de concesiones pontificias, y de
otros títulos, en que los
- españoles han apoyado su dominación: no
necesitamos acudir a unos principios, que pudieran
suscitar contestaciones
- problemáticas, y hacer revivir
cuestiones, que han tenido defensores por una y otra
parte. Nosotros apelamos a hechos, que
- forman un contraste lastimoso de nuestro
sufrimiento con la opresión y sevicia de los españoles.
Nosotros mostraremos un
- abismo espantoso, que España abría a
nuestros pies, y en que iba a precipitarse esta
Provincia, si no se hubiera interpuesto el
- muro de emancipación. Nosotros en fin
daremos razones, que ningún racional podrá desconocer,
a no ser que las encuentre
- para persuadir a un país, que renuncie
para siempre a toda idea de su felicidad, y adopte por
sistema la ruina, el oprobio, y la
- paciencia. Pongamos a la faz del mundo
este cuadro, que nadie puede mirar sin penetrarse
profundamente de nuestros mismos
- sentimientos.
-
- Desde que los españoles se apoderaron de
estos países, prefirieron el sistema de asegurar su
dominación, exterminando,
- destruyendo y degradando.
-
- Los planes de esta devastación se
pusieron luego en planta, y se han continuado sin
intermisión por espacio de trescientos
- años. Ellos empezaron por asesinar a los
Monarcas del Perú, y después hicieron lo mismo con los
demás Régulos y Primados
- que encontraron. Los habitantes del país,
queriendo contener tan feroces irrupciones, entre la gran
desventaja de sus armas,
- fueron víctimas del fuego y del hierro, y
dejaron sus poblaciones a las llamas, que fueron
aplicadas sin piedad ni distinción por
- todas partes.
-
- Los españoles pusieron entonces una
barrera a la población del país; prohibieron con leyes
rigurosas la entrada de extranjeros; limitaron en lo
posible la de los mismos españoles; y la facilitaron en
estos últimos tiempos a los hombres criminosos, a los
presidiarios, y a los inmorales, que convenía arrojar de
su península. Ni los vastos pero hermosos desiertos que
aquí se habían formado con el exterminio de los
naturales; ni el interés de lo que debía rendir a
España el cultivo de unos campos tan feraces, como
inmensos; ni la perspectiva de los minerales más ricos y
abundantes del Orbe; ni el aliciente de innumerables
producciones desconocidas hasta entonces las unas,
preciosas por su valor inestimable las otras, y capaces
de animar la industria y el comercio, llevando aquella a
su colmo, y este al más alto grado de opulencia; ni por
fin el tortor de conservar sumergidas en desdicha las
regiones m s deliciosas del globo, tuvieron poder para
cambiar los principios sombríos y ominosos de la corte
de Madrid. Centenares de leguas hay despobladas e
incultas de una ciudad a otra. Pueblos enteros se han
acabado, quedando sepultados entre las ruinas de las
minas, o pereciendo con el antimonio bajo el diabólico
invento de las mitas; sin que hayan bastado a informar
este sistema exterminador ni los lamentos de todo el
Perú, ni las muy enérgicas
- representaciones de los celosos ministros.
-
- El arte de explotar los minerales mirado
con abandono y apatía, ha quedado entre nosotros sin los
progresos, que han tenido
- los demás en los siglos de la
ilustración entre las Naciones cultas; así las minas
más opulentas, trabajadas casi a la brusca, han
- venido a sepultarse, por haberse
desplomado los cerros sobre sus bases, o por haberse
inundado de agua las labores, y
- quedado abandonadas.
-
- Otras producciones raras y estimables del
país se hallan todavía confundidas en la naturaleza,
sin haber interesado nunca el
- celo del Gobierno; y si algún sabio
observador ha intentado publicar sus ventajas, ha sido
reprendido de la corte, y obligado a
- callar, por la decadencia que podían
sufrir algunos artefactos comunes de España.
-
- La enseñanza de las ciencias era
prohibida para nosotros, y solo se nos concedieron la
gramática latina, la filosofía antigua, la
- teología y la jurisprudencia civil y
canónica. Al Virrey D. Joaquín del Pino se le llevó
muy a mal que hubiese permitido en
- Buenos Aires al Consulado costear una
cátedra de náutica; y en cumplimiento de las órdenes
que vinieron de la corte, se
- mandó cerrar el aula, y se prohibió
enviar a París jóvenes que se formasen buenos
profesores de química, para que aquí la
- enseñasen.
-
- El comercio fué siempre un monopolio
exclusivo entre las manos de los comerciantes de la
península y las de los
- consignatarios, que mandaban.
Volver a la Pagina
Principal