En esta sección se presentan leyendas, mitos, criaturas y seres imaginarios de antiguas culturas de la Argentina o de otras partes alrededor del mundo.
Leyendas mapuches
La Renü: Cuenta la leyenda que una vez
iban dos hombres corriendo por los cerros, uno se llamaba
Cuyanao, y el otro Caneuyán. Entraron en una cueva o renü,
la salamanca le dicen también. En la puerta sentado había un
puma, pero ellos pasaron igual. Había un fuego en la cueva.
Entonces jugaron un cordero a ver quien saltaba ese fuego, sin
tocar nada, ni una llamita, ni una bracita. Entonces Cuyanao
salto y no piso el fuego. Después salto Caneuyán que alcanzo a
pisar el fuego. Salieron de la cueva y se separaron. Caneuyán
quedo esperando para pagar el cordero que había perdido en la
apuesta, pero nunca llego el otro hombre a reclamarlo. Entonces
habían jugado un cordero. Después murió el hijo de Caneuyán y
recién se vino a dar cuenta que había jugado a su hijo.
El Cuyanao había sido calcú, un brujo que produce daño
a los hombres. Eso paso en la renü.
El torito del lago Lácar: Se dice que en el lago Lácar (San Martín de los Andes, Neuquen, Argentina) sale de noche un toro de guampitas de oro. Sale y corre por el agua. Se oye un gran ruido cuando se pasea por el agua. Brama y hace mas ruido cuando va a ser un invierno muy nevador. Se cuenta que es un animalito negro, no tiene uñas; tiene las patas como las de un ganso. No deja señas en la playa porque no sale del agua.
Criaturas Legendarias y mitologicas
El pez del espejo: se solía
creer que existían criaturas que vivían al otro lado del
espejo, y una de ellas era el pez, que muchos pretendían haber
visto (s. XVIII). Se supone que en otra época el mundo de los
espejos y el de los hombres estaban comunicados, y se entraba y
salía de ellos libremente. Pero una noche sin luna, la gente del
espejo invadió el mundo de los humanos. Su fuerza era grande,
pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del
Emperador Amarillo, de los hombres, prevalecieron. Este rechazo a
los invasores, los encarcelo en los espejos y les impuso la tarea
de repetir todos los actos y parecerse a los hombres. Un día,
sin embargo, se sacudirán de ese letargo mágico. El primero en
despertarse será el pez. Después seguirán otras formas.
Gradualmente diferirán de nosotros y no nos imitaran, romperán
las barreras de los espejos, y esta vez no serán vencidos.
En Yunnan se habla del tigre del espejo.
Antílope de seis patas: según una leyenda siberiana los primitivos antílopes tenían seis patas. Con semejante dotación era imposible alcanzarlos; el cazador divino Tunk-poj fabrico unos patines especiales confeccionados con madera de dos arboles mágicos. Por todo el firmamento persiguió Tunk-poj al antílope. Este, ya rendido de cansancio, se dejo caer a la tierra y Tunk-poj le corto las patas traseras. Los hombres -le dijo- son cada día mas pequeños y débiles. ¿Como van a poder cazar antílopes de seis patas?, si yo mismo apenas lo logro. Desde aquél día, los antílopes tienen cuatro patas y son cazados por los siberianos.
Abominable hombre de las nieves, legendario hombre salvaje del Himalaya, también conocido como Yeti. Se dice que estos seres no se dejan ver y se parecen al mono; son de fuerte constitución, peludos y malolientes. Sólo se comunican por gruñidos, gritos o silbidos. Se parecen a los hombres salvajes de los bosques de la antigüedad que aparecen en el Poema de Gilgamesh como enkidus o en la mitología grecorromana como faunos y sátiros. Los expertos no se ponen de acuerdo en si los testimonios modernos sobre el Abominable hombre de las nieves son consecuencia de tradiciones legendarias, o si lo que los informes antiguos demuestran es que tales seres han existido durante generaciones y que es posible que aún vivan en regiones remotas. Las supuestas pruebas físicas encontradas huellas, partes del cuerpo, pelos y fotografías dudosas resultan controvertidas, y el resultado de las investigaciones afirma que se trata de interpretaciones inciertas (como huellas borrosas de un animal conocido) o simples engaños. En 1960, el montañero sir Edmund Hillary se propuso investigar los Yetis, incluyendo el que fue visto por el guía sherpa de su padre, Tenzing Norkay, pero no encontró ninguna prueba. El cuero cabelludo de un Yeti que se trajo de un monasterio tibetano resultó ser un gorro de piel de cabra. Existen numerosos cazadores de bigfoots en acción, y la literatura sobre el tema es abundante y polémica. Sus investigadores han coleccionado muchos moldes de huellas, han revisado el folclore nativo de las regiones donde se afirma haberlos visto y han diseñado planes para su captura. Algunos autores proponen que una especie de simio aún por descubrir o un último sobreviviente del hombre de Neanderthal podría explicar estos extraños avistamientos. Otros van más lejos, y los relacionan con seres extraterrestres. Los escépticos sostienen que, sin evidencias físicas, el peso de las pruebas aportadas no tiene ningún valor. Por otro lado, como las noticias que se tienen de estos seres proceden de áreas remotas, y casi siempre se han visto desde una considerable distancia al borde de un claro, atravesando un camino o sendero, se piensa que las posibilidades de confusión con cualquier ser son muchas, por lo que los escépticos interpretan esos avistamientos como símbolo de la fascinación que persiste en el mundo moderno por lo salvaje, así como de la sensación que tiene la civilización moderna de haber explorado todo el planeta, a excepción de pocos reductos de misterio y naturaleza salvaje.
La Anfisbena o Amphisbaena: según los romanos era una serpiente, que habitaba en África, con dos cabezas, una en la parte delantera de su cuerpo y la otra en la cola, podía morder con las dos y era muy venenosa. En la Antillas hay una serpiente parecida que es la madre de las hormigas y es mantenida por ellas. Si se la corta en dos, las partes se vuelven a unir. Se decia que tenia virtudes medicinales.



1. Anfisbena o Amphispaena. 2. Dibujo de un bestiario manucrito del s. XII. 3. La anfisbena como un lagarto de dos cabezas, del Aldrovandus' Serpentum et Draconium Historiae, Bologna, 1640.
Cíclope: en la mitología griega, gigantes con un enorme ojo en medio de la frente. En la Teogonía de Hesíodo, los tres hijosArges, Brontes y Estéropesde Urano y Gea, personificaciones del cielo y de la tierra, eran cíclopes. Fueron arrojados al mundo inferior por su hermano Cronos, uno de los titanes, después de que él destronara a Urano. Pero el hijo de Cronos, el dios Zeus, liberó a los cíclopes del submundo y ellos, agradecidos, le regalaron el rayo y el relámpago, con los que derrotó a Cronos y a los titanes y se convirtió así en señor del universo. En la Odisea de Homero, los cíclopes eran pastores que vivían en Sicilia. Eran una raza salvaje, fuera de la ley y caníbal que no temía a dioses ni a hombres. El héroe griego Odiseo fue atrapado con sus hombres en la cueva del cíclope Polifemo, un hijo de Poseidón, dios del mar. Odiseo lo cegó para escapar de la cueva en la que el gigante los tenía cautivos y había devorado ya a varios de sus hombres.
Golem, en la leyenda judía, estatua de barro a la que se da vida por medio de una fórmula mágica. El golem adopta con frecuencia el aspecto de un robot o autómata. La palabra significa embrión, o algo que no está totalmente desarrollado. En la Biblia (véase Sal. 139,16) y en el Talmud, el término se refiere a una sustancia amorfa. El significado actual se desarrolló durante la edad media, cuando surgieron las leyendas de sabios que podían infundir la vida en las estatuas gracias a un encantamiento. Se recurría a estas criaturas para que cumplieran las órdenes de sus creadores, que generalmente las hacían para proporcionar una protección especial a los judíos. La más conocida de las historias del golem es la del rabino Juda Löw (1525?-1609) de Praga, del cual se decía que había creado un golem para usarlo como su sirviente, pero se vio obligado a destruirlo cuando se volvió incontrolable. Sobre esta historia escribió un hermoso cuento Isaac B. Singer: El golem.
Grifo, criatura legendaria, habitualmente representada en literatura y arte provista de cabeza, pico y alas de águila, cuerpo y piernas de león y, ocasionalmente, cola de serpiente. El grifo parece tener su origen en Oriente Próximo, pues se le encuentra en las pinturas y esculturas de los antiguos babilonios, asirios y persas. Los romanos lo usaban simplemente con propósitos decorativos en frisos y en patas de mesa, altares y candelabros. El motivo del grifo apareció en los primeros tiempos del cristianismo en los bestiarios (o alegorías de animales) de san Basilio y san Ambrosio. Réplicas de piedra sirven con frecuencia como gárgolas en la arquitectura gótica de la baja edad media. El grifo es también un emblema en la heráldica y se cree que representa la fuerza y la vigilancia.
Jinni, en el folclore y la mitología islámicos y del Oriente Próximo, espíritu o demonio más pequeño que un ángel. La forma plural del nombre es jinn; la forma femenina, inniyah. Formados de fuego o aire, los jinn pueden adoptar tanto forma humana como animal. Pueden ser buenos o malos: si son buenos, son también bellos; si son malvados, su apariencia es fea. Se los encuentra en el aire, en las llamas, bajo la tierra y en objetos inanimados, tales como rocas, árboles y ruinas. En algunos aspectos, se asemejan a los seres humanos: tienen las mismas necesidades corporales, reproducen su especie, y mueren, aunque viven mucho tiempo. Los jinn son espíritus traviesos que se divierten castigando a los seres humanos y haciéndoles daño, incluso involuntariamente. Así, se considera que accidentes y enfermedades son obra suya. Gracias a su conocimiento, sin embargo, los seres humanos pueden usar a los jinn para sus propósitos. Populares en el folclore de Egipto, Siria, Irán, Turquía y el norte de África, los jinn son familiares en el mundo occidental como personajes de Las mil y una noches. En español se los designa comúnmente como genios.
Minotauro: en la mitología griega, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Era hijo de Pasifae, reina de Creta, y de un toro blanco como la nieve que el dios Poseidón había enviado al marido de Pasifae, el rey Minos. Cuando Minos se negó a sacrificar el animal, Poseidón hizo que Pasifae se enamorara de él. Después de dar a luz al Minotauro, Minos ordenó al arquitecto e inventor Dédalo que construyera un laberinto tan intrincado que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro y lo alimentaban con jóvenes víctimas humanas que Minos exigía como tributo de Atenas. El héroe griego Teseo se mostró dispuesto a acabar con esos sacrificios inútiles y se ofreció a sí mismo como una de las víctimas. Cuando Teseo llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él. Ella lo ayudó a salir dándole un ovillo de hilo que él sujetó a la puerta del laberinto y fue soltando a través de su recorrido. Cuando se encontró con el Minotauro dormido, golpeó al monstruo hasta matarlo, salvando también a los demás jóvenes y doncellas condenados al sacrificio haciendo que siguieran el recorrido del hilo hasta la entrada.
Hombre lobo, según una antigua superstición, hombre que se transforma, por sí mismo o por causas ajenas, en un lobo en apariencia y naturaleza. El hombre lobo, que a veces se transforma bajo la influencia de la luna llena, vaga sin propósito fijo por la noche, devorando niños o cadáveres. Varios escritores clásicos han proporcionado en sus obras relatos sobre estas transformaciones, extendiéndose la superstición por toda Europa durante la edad media tardía, en la que varios hombres fueron acusados y condenados por ser hombres lobo. El término licantropía se refiere a la alucinación que padecen algunas personas que creen haberse convertido en lobo.
Górgonas, en la mitología griega, las hijas monstruosas de Forcis, dios del mar, y de Ceto, su esposa. Eran criaturas terroríficas, parecidas a dragones, cubiertas de escamas doradas y con serpientes en lugar de cabellos. Tenían alas fuertes, rostros redondos y horribles, dientes como colmillos y siempre llevaban la lengua fuera. Vivían en lo más lejano del océano occidental, temidas por las gentes, ya que volvían de piedra a todo el que las miraban. Dos de las górgonas, Esteno y Euríale, eran inmortales, mientras que Medusa era mortal. El héroe Perseo, joven galante pero insensato, se ofreció a matarla y volver con su cabeza, lo que hizo con la ayuda de Hermes y Atenea. De la sangre de Medusa surgió Pegaso, el caballo alado engendrado por Poseidón.
Troll, en la mitología escandinava, originalmente malévolos e implacables enemigos de los seres humanos. Vivían en grutas o en castillos en la cumbre de las colinas, robando y comiéndose a cualquier viandante tan atrevido como para ingresar en sus dominios durante la noche. Enormes, de piel dura y casi indestructibles, poseían un defecto: si se los capturaba a pleno sol se convertían en piedra o estallaban. En el folclore posterior, los trolls eran menos impresionantes y malignos. Cometían específicos actos de malicia, como robar las viandas a las muchachas que cruzaran por sus dominios, y también tenían poderes semimágicos tales como la profecía y las metamorfosis. Fuera de Escandinavia se les asocia con historias infantiles y se los presenta como habitantes de terraplenes en los límites exteriores una tierra cultivada, cometiendo travesuras. Los trolls tienen su lugar en la literatura. Henrik Ibsen recurrió a ellos en Peer Gynt como símbolos del mal. En las historias para niños, tales comoEl Hobbit de J. R. R. Tolkien, se los describe como muy peligrosos aunque son esencialmente criaturas de reacción lenta. Parecen ser también la inspiración de los monstruos en las obras ilustradas de Maurice Sendak tales como Dónde viven los monstruos. En las populares historias de los Mumin, de Tove Jansson, se han metamorfoseado en criaturas benignas que viven en una arcadia rural.
Ave Roc (del árabe, Rukhkh), enorme ave mítica, a la que se consideraba tan poderosa como para poder llevar elefantes y otras criaturas de gran tamaño a su nido, donde los devoraba. Ello ocurre en una de las fantásticas aventuras de Simbad el Marino, en la compilación de cuentos conocida como Las mil y una noches. Los cuentos probablemente tienen su origen en fuentes muy diversas, entre ellas persas, indias y árabes, y las historias de Simbad pueden estar entre las primeras, tal vez del siglo VIII d.C. En un viaje de comercio, después de quedarse dormido en la isla donde mora el ave Roc, Simbad despierta y se encuentra abandonado por sus compañeros. Descubre el imponente huevo del ave Roc y se oculta junto a él, de tal modo que cuando vuelve el ave a su nido es capaz de atarse con su turbante a una de sus patas, lo que le permite ser llevado fuera de la isla al día siguiente, cuando el ave Roc alza el vuelo en busca de alguna presa. El ave Roc también aparece mencionada por el viajero veneciano Marco Polo en su descripción de Madagascar y las islas del este africano. El motivo del ave gigantesca surge a menudo en la mitología universal. En la tradición india el dios pájaro, Garuda, lleva a Visnú a cuestas; y un monstruoso pájaro, el simorg, aparece en un mito persa.
Argos, en la mitología griega, un gigante de cien ojos (también llamado Panoptes) que fue designado por la diosa Hera, mujer de Zeus, para custodiar a Ío, de la que tenía celos. Zeus, que favorecía a su amante Ío, la convirtió en vaca para protegerla de Hera. Enviado por Zeus para rescatar a Ío, el dios Hermes hizo mediante el recurso de la música que Argo cerrase sus ojos para dormirse y luego lo mató cortándole la cabeza. En una versión de esta historia, Argo se transformó a continuación en un pavo real; en otra, Hera trasplantó sus ojos a la cola del pavo real. Argo era también el nombre del constructor de Argo, la nave que llevó al héroe griego Jasón en su búsqueda del vellocino de oro. También conocido por el nombre de Argo fue el viejo perro de Odiseo, jefe griego durante la guerra de Troya. Cuando su amo volvió a Ítaca después de 19 años, Argo lo reconoció y murió inmediatamente.
Fénix, ave legendaria que vivía en Arabia. Según la tradición, se consumía por acción del fuego cada 500 años, y una nueva y joven surgía de sus cenizas. En la mitología egipcia, el ave fénix representaba el Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. La tradición cristiana primitiva adoptaba al ave fénix como símbolo a la vez de la inmortalidad y de la resurrección. Se le ha visto una relación con el pájaro de fuego de la mitología aborigen américana.
Hidra: en la mitología griega, monstruo de nueve cabezas que vivía en un pantano cerca de Lerna, Grecia. Una amenaza para todos los habitantes de Argos, tenía un aliento mortalmente ponzoñoso y cuando le cortaban una de sus cabezas, crecían dos en su lugar; la cabeza del centro era inmortal. Hércules, a quien se envió a matarla como el segundo de sus doce trabajos, logró eliminarla quemando las ocho cabezas mortales y enterrando la novena, inmortal, bajo una enorme roca.
Algunos seres guaraníes:
Lobisón o lobisome: no es un hombre lobo, sino un cerdo perro que únicamente se humaniza cuando se lo desangra.
Curupí: es un ente con tendencias a la intrusión en las casas, muy afectuoso, pero dotado de un falo muy largo, con el cual envuelve a sus presas.