Japón Bombardeo Estados Unidos
| Cuando el 5 de mayo de
1945 Elsie Mitchell y cinco niños de su vecindario
salieron de excursión a las montañas Gearbat, en
Oregon, nadie podría haber imaginado jamás que el
destino les tendría preparado un final insólito,
trágico e histórico. Elsie y los chicos encontraron en un bosque cercano a Bly un extraño objeto que hizo explosión. Los seis se convirtieron en las únicas víctimas norteamericanas de la Segunda Guerra Mundial que murieron en su propio territorio continental. El artefacto en cuestión era uno de los 285 "globos incendiarios" japoneses que cayeron en los Estados Unidos entre noviembre de 1944 y abril de 1945, en momentos en que el frente extremo oriental de la contienda era escenario de la ya casi incontenible ofensiva aeronaval norteamericana. Los japoneses lanzaron 9300 bombas de ese tipo, pero aparentemente el mal funcionamiento de su mecanismo hizo que la mayor parte de ellas no estallara. En realidad, el proyecto nipón nació en la década del treinta, en el observatorio meteorológico de Takao, en la isla de Formosa. Allí se descubrió que una corriente ascensional de aire unía a Japón con Norteamérica a través del Pacífico. A ese etéreo pasadizo se lo bautizó como "Jet stream"' ("corriente en chorro"). Pero la idea de utilizar ese flujo con un fin bélico se debe a un tal doctor Fujiwara, que en 1942 propuso enviar globos aerostáticos que transportaran bombas de fósforo, las cuales se precipitarían al final de su extenso recorrido, sobre territorio norteamericano. |
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Mucho dinero y energía se
gastó en el proyecto. Para mayo de 1944 ya se habían
fabricado casi 10.000 globos. Los japoneses calcularon
que la mejor época para lanzarlos seria el verano. ¿Por
qué? Muy sencillo: en invierno, la humedad del terreno
donde caerían (por lluvias o nevisca) haría más
difícil la propagación de las llamas. Pero lo que nunca consideraron los japoneses fue la reacción de los militares norteamericanos. Estos inmediatamente comprendieron lo peligroso del artefacto cuando supieron de los primeros incendios y víctimas, y pidieron enfáticamente a la prensa que no divulgara una sola palabra sobre los globos. El objetivo: crear desconcierto en Tokio. |
Transcurridos varios meses desde el primer lanzamiento, y sin tener el Estado Mayor Imperial ninguna noticia sobre los resultados, se dedujo que todo había sido un rotundo fracaso, porque "la prensa norteamericana, como se sabe, es incapaz de guardar un secreto así".
A 50 años de la explosión de Bly, un servicio religioso recordará mañana en Oregon a la señora Mitchell y a los cinco chicos que salieron a pasear a las montañas y cayeron abatidos por el enemigo.
Diario "La Nacion".
Escaneado por Martín A. Cagliani, para la Pagina del Conocimiento de Martín Cagliani