Imperio Mongol, territorio regido por los kanes mongoles en los siglos XIII y XIV; abarcaba casi toda Asia occidental y oriental y fue uno de los mayores imperios de la historia.

La tierra natal de los mongoles, situada en la parte oriental de la estepa asiática, lindaba con las montañas Xingan al este, con las montañas Altái y Tien Shan al oeste, con el río Shilka y las cadenas montañosas junto al lago Baikal al norte y con la Gran Muralla de China al sur. Hoy en día esta región comprende aproximadamente la región autónoma china de Mongolia Interior, la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia. Formada en su mayor parte por fértiles praderas y boscosas montañas en el norte, con el desierto de Gobi en la zona central y extensos prados al sur, toda la región se sitúa a unos 1.000 m sobre el nivel del mar. Es un territorio muy árido, salvo en las zonas más septentrionales.

En este entorno las tribus de habla mongol desarrollaron una economía pastoril basada en el ganado lanar y en los caballos, que eran sustituidos por camellos en las zonas mas áridas. Algunos productos como los cereales, los tejidos, el té y los metales se obtenían mediante el comercio con la civilización agrícola adyacente de China. El pastoreo y la caza eran su principal ocupación. Su modo de vida era nómada y su organización social tribal. La guerra tribal era endémica y los individuos valerosos alcanzaban fácilmente posiciones de liderazgo. La jerarquía político-militar de la tribu estaba basada en lazos personales de mutua protección y lealtad que debían respetar desde el jefe supremo a los jefes subordinados y los guerreros.

Fundación del imperio por Gengis Kan

El primer desarrollo del Imperio mongol tuvo lugar en el siglo XIII. Durante una reunión de tribus en 1206, el poderoso conquistador Timuyin, entonces señor de casi toda Mongolia, fue proclamado dirigente universal con el título de Gengis Kan o Gran Kan. La ciudad de Karakoram (Karakorum) fue designada como capital. El ejército de Gengis, a pesar de no ser especialmente numeroso para su época, se distinguía por su magnífica caballería y sus expertos arqueros, la disciplina y el control de sus aristocráticos líderes y las peculiares tácticas y estrategias militares del kan. El vecino Imperio de China del norte y los estados de Asia central, militarmente débiles y fragmentados, se rindieron inevitablemente, como lo hizo la deteriorada sociedad turco-árabe de Oriente Próximo a las hordas mongoles que recorrían Asia. Todo lo cual constituyó una de las causas por las que el Imperio de Gengis pudo lograr un grado de centralización y un poder sin precedentes entre los primeros dominios de tribus de habla mongol. Gengis presidía en virtud de un derecho divino que él mismo se había adjudicado, reconociéndolo como única autoridad superior a la suya, el Gran Yasa, un código imperial que él mismo redactó y que se convirtió en base permanente del gobierno mongol. El vasto Imperio de Gengis se extendía desde el mar de la China hasta el río Dniéper y desde el golfo Pérsico hasta el océano Ártico.

Tras la muerte de Gengis, su Imperio, de acuerdo con la costumbre tribal, fue dividido entre los hijos de su primera mujer y sus herederos. El kanato de Asia oriental era regido directamente por su tercer hijo, Ogoday, quien sucedió a Gengis como gran kan. El kanato estaba formado por lo que en la actualidad es Mongolia Exterior, Manchuria, Corea, gran parte de China, el Tíbet y franjas septentrionales de Indochina.

Aunque a Ogoday le sucedieron su hijo y su nieto, el gran líder que heredó el kanato fue su sobrino, Mangu Kan. Junto a su hermano Kublai, Mangu Kan logró conquistar casi toda China.

Imperio de Kublai Kan

En 1279 Kublai Kan, nieto de Gengis, derrotó a la dinastía Song del sur, logrando dominar lo que quedaba de China. Kublai trasladó la capital a Pekín, dándole el nombre de Janbalik (también llamada Khanbalik, ‘Ciudad del kan’, o Cambaluc). Allí gobernó como emperador de la dinastía Yuan y como gran kan de los mongoles. En lugar de tratar de amalgamar la sedentaria sociedad agrícola en unidades tribales, siguió con éxito el sistema burocrático utilizado por las dinastías chinas desde los Tang. Sin embargo, los mongoles preservaron cuidadosamente su identidad cultural y las prerrogativas de la clase dirigente; el talento chino era sistemáticamente excluido de los cargos de autoridad y se seguían códigos sociales y legales discriminatorios. Sus esfuerzos por extender el dominio mongol a Japón y Java fracasaron.

Los emperadores mongoles posteriores a Kublai sucumbieron ante la decadente vida de la corte china y comenzaron a sentirse intrigados por las supersticiones del lamaísmo. Cuando llegó el desastre con la inundación provocada por el río Huang He y la gran hambruna en China del norte a mediados del siglo XIV, el líder mongol no supo encontrar una respuesta. En 1368, mientras que el Imperio asiático de los mongoles se desgarraba por las luchas internas, los grandes kanes de China eran sustituidos por los Ming, una dinastía nativa.

Imperio de Yagatay

Tras la división del Imperio mongol a la muerte de Gengis (1227), el kanato de Turkestán fue gobernado por Yagatay, su segundo hijo, y posteriormente por su sucesor. Este kanato se extendía desde lo que hoy en día es la región autónoma china de Xinjiang hacia el oeste, al sur del lago Baljash, hasta la zona suroriental del mar de Aral, y lindaba al sur con el Tíbet y la región de Cachemira. Los territorios occidentales estaban habitados mayoritariamente por musulmanes sedentarios, pero el resto de los pobladores eran mongoles nómadas. Al ser una zona de comunicaciones estratégica dentro del Imperio asiático mongol, se convirtió en foco de rivalidades políticas entre los descendientes de Gengis, y mantenerla bajo control requirió la constante atención del gran kan Kublai.

En el siglo XIV la autoridad de los kanes de Turkestán sobre sus súbditos musulmanes disminuyó bruscamente. Después de 1370 la parte occidental del kanato pasó a formar parte del Imperio de Tamerlán, un líder mongol que al parecer no era descendiente de Gengis aunque se empeñara en proclamarlo. El dominio del kan quedó así limitado a la región oriental del kanato original.

Imperio de Hulagu y sus descendientes

Antes de 1231 los ejércitos mongoles ya habían invadido Irán, Mesopotamia, Armenia y Georgia. En 1258 fue tomada Bagdad, sede del califato Abasí. El kanato iraní fue establecido por Hulagu, nieto de Gengis y hermano de Mangu y Kublai. Hulagu gobernó los territorios que hoy forman Irán, el este de Irak, el oeste de Afganistán y Turkmenistán. Los kanes de Irán aceptaron la fe islámica. Durante el reinado de Gazan Mahmud, que comenzó en 1295, la casa gobernante se independizó del gran kan. Se aprobaron nuevos sistemas impositivos; las fuerzas armadas fueron reformadas y se reorganizaron las comunicaciones. Se estimuló la cultura iraní, aunque introduciendo nuevos elementos mongoles en los campos del arte y de la arquitectura. Junto con el idioma mongol se utilizaban el turco, el persa (farsi) y el árabe. Sin embargo, la administración de los últimos kanes fue pobre y cuando murió el kan Abu Sa'id sin un heredero varón en 1395, el kanato se dividió en pequeños estados regidos en su mayor parte por iraníes.

Imperio de la Horda de Oro

Mientras que Ogoday y sus sucesores completaban la conquista de Asia oriental, los mongoles a las órdenes de Batu Kan, nieto de Gengis Kan, se dirigían al oeste hacia Europa. En 1237 saquearon la mayoría de las ciudades de la región de Vladímir-Suzdal y tres años después hicieron lo propio con Kíev; siguiendo hacia el oeste entraron en Polonia, Bohemia, Hungría y el valle del río Danubio. Batu Kan creó la Horda de Oro. Antes de 1241 sus ejércitos habían alcanzado la costa del mar Adriático, preparados para la invasión de Europa occidental. Desunida y mal preparada para resistir a la Horda de Oro, Europa se salvó sólo por la muerte del gran kan Ogoday en 1241. Después Batu Kan se retiró con sus fuerzas a Rusia del sur con el fin de participar en la elección de un sucesor.

La Horda de Oro dominó hasta finales del siglo XV lo que hoy es el sur de Rusia. Los mongoles impusieron un sistema burocrático y formas de recaudación de impuestos que mostraban la influencia de los métodos chinos adoptados por sus hermanos de Asia oriental. A finales del siglo XIV, los rusos parecían estar preparados para derrotar a la Horda de Oro. La victoria del gran príncipe de Moscú Dmitri Donskói sobre los mongoles en 1380 marcó el fin del poder mongol, a pesar de que durante un tiempo la balanza se inclinó a favor de los mongoles por la intervención del conquistador Tamerlán. Sin embargo en 1395 éste inició la conquista de la Horda de Oro, que a su muerte quedó dividida en cuatro kanatos independientes: Astracán, Kazán, Crimea y Siberia, eliminando así un gran obstáculo para el ascenso del principado moscovita. En 1480, al negarse a seguir pagando tributos a la Horda, Iván III el Grande, gran príncipe de Moscú, terminó con la dominación mongol de Rusia del sur.

Valoración del poder mongol

El Imperio mongol hizo mucho por unir Asia oriental y Asia occidental. Se creó un sistema de correo a caballo que recorría las praderas y los desiertos de Asia central, comunicando la capital del gran kan en China con los remotos rincones del Imperio. Las rutas comerciales de Asia central se hicieron más seguras que nunca, por lo que aumentó notablemente el tráfico de comerciantes y misioneros, y China empezó a ser conocida en Occidente a través de los relatos de uno de estos viajeros, el comerciante veneciano Marco Polo. Aunque las comunicaciones ayudaron a los mongoles a mantener su extenso y variado Imperio, el linaje común también desempeñó un papel importante. El gran kan siempre era elegido por una junta de nobles de todo el Imperio y, en general, los cuatro kanatos compartían los botines de cada uno.

No obstante, las buenas comunicaciones y los lazos de parentesco fueron insuficientes a la hora de contrarrestar las fuerzas centrífugas que sacudían al Imperio. Pronto aparecieron diferencias religiosas; los dirigentes mongoles de Asia occidental tendían a aceptar el islamismo, al tiempo que los de China se convirtieron al budismo o al lamaísmo. En la vida política, los mongoles de China siguieron las enseñanzas sociopolíticas del confucionismo, insistiendo en la universalidad de la autoridad de los gobernantes; los de Asia occidental se vieron absorbidos por las convulsiones políticas y las guerras en Europa oriental y en Oriente Próximo. China, Rusia e Irán disponían de su propio idioma, su propia cultura y su propio sistema de gobierno y cada una trataba de influir sobre sus jefes supremos mongoles. Tal vez lo más significativo fue que cada una de estas regiones era sede de una civilización agrícola sedentaria. En cada una de ellas la imposición del dominio mongol parece haber llevado a un restablecimiento de los regímenes burocráticos locales, más preocupados por los problemas internos y, por ello, menos vulnerables a la dominación mongol.

Gengis Kan


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