El régimen de Juan Manuel de Rosas (1829-32; 1835-52)

Por Patricia Sepulveda
Estudiante de la carrera de historia en la Universidad Nacional del Comahue.

El régimen que Rosas instaura como gobernador de Buenos Aires (1829-1832; 1935-1852), fue y es objeto de diversas polémicas entre los historiadores, sin embargo, y a pesar de la gran cantidad de producciones historiográficas acerca del tema, cuestiones sustanciales del rosismo siguen permaneciendo bajo un manto de incertidumbre.

El régimen rosista fue el emergente de una severa crisis de legitimidad que había afectado a las instituciones políticas de la Provincia de Buenos Aires, una de las características más importantes que surgen del análisis de su gestión es la de un régimen constituido gradualmente, que si bien hacia proyectos al largo plazo estaba mas comprometido con la coyuntura inmediata. Hacia 1829, momento en que asume Rosas en su primer gobierno, la situación reinante era de gran inestabilidad tanto política como social.

En lo político hasta ese momento se habían sucedido por lo menos tres fracasos importantes: la crisis de 1820; el colapso de la presidencia rivadaviana y del congreso constituyente en 1826-1827; y la ruptura militar y posterior guerra civil de 1828-1829, cuyas consecuencias repercutieron principalmente sobre los aspectos sociales y económicos.

El orden rosista, por lo tanto reforzó y dirigió su política hacia esta problemática construyendo un nuevo centro de autoridad, que fue concentrando el poder progresivamente. La razón del triunfo de Rosas y del federalismo en Buenos Aires la encontramos fundamentalmente en que supo captar las transformaciones que se venían

gestando en el seno de la sociedad y en el equilibrio mismo de la provincia. Según Halperin Donghi, lo esencial de esos cambios es la politización de los rurales: "donde antes solo se veían reducidas masas de votantes pasivamente dispuestas a apoyar las listas de los representantes concordadas entre los hacendados y los señores del Partido del Orden, la dimensión política de la campaña esta definida ahora por la movilización popular de 1829, la única que hasta entonces ha conmovido al Buenos Aires rural y ha dado el golpe de gracia a la revolución militar de diciembre de 1828." (1)

Durante este primer periodo de gobierno (1829-1832) Rosas va a gobernar con facultades extraordinarias, otorgadas por la Legislatura al Poder Ejecutivo durante la guerra civil promovida por Lavalle, y que al ser revocadas en 1832 van a provocar el alejamiento del gobernador del mando. Desde 1832 hasta 1835, el movimiento liderado por Rosas sostiene una lucha contra ejecutivos bonaerenses hasta provocar una ruptura en la posición hasta entonces sostenida por la Sala de Representantes reacia a conceder la renovación de los poderes excepcionales, que le confiere no solo estas facultades sino también la suma del Poder Publico, que equivalía a una manifiesta abdicación de todos los demás poderes del estado ante el Ejecutivo.

El Estado rosista constituyo siempre una conformación de poder acentuadamente inestable. En el interior de la Provincia de Buenos Aires, el orden conquistado debía ser sostenido permanentemente ya que enfrentaba una amenaza incesante.

La guerra civil en el interior fue un fenómeno prácticamente habitual durante los años de hegemonía rosista, pero además, junto a estos conflictos se encontaban los entablados con las potencias extranjeras.

Enfrentado a los efectos de la guerra brasileña en los primeros años de su mandato el gobierno rosista protagonizaría a mediados de los años 30 una breve guerra con la Confederación Peruano-boliviana y a finales de la década se vería involucrado en las luchas civiles de la República Oriental, convergiendo este conflicto en la intervención francesa, luego expandida a una intervención conjunta entre Gran Bretaña y Francia, estos conflictos y finalmente, los roces diplomáticos con las Repúblicas vecinas (Brasil y Paraguay), que favorecerían el desenlace que acabo entre 1851 y 1852 con su gobierno: la rebelión provincial apoyada por las tropas del Imperio vecino.

El objetivo principal de Rosas era la construcción de un orden socio-político legitimo y estable, tras dos décadas de inestabilidad provocados por las guerras de independencia y civiles, un orden que garantizara:

Cuando Rosas llega al poder, su acción política tiene un objetivo claro: la paz. Se asigna el doble papel de apaciguador y de representante político del sector popular, de las masas urbanas y principalmente rurales que cada vez están mas movilizadas producto de los acontecimientos del ultimo año. Para Rosas el Río de la Plata, solo puede gobernarse popularmente, esta fue su carta de triunfo, a saber, la utilización del marco político imperante a fines de la década del 20, teniendo como clientela a los sectores populares.

Lo que se propone fundamentalmente es "el afianzamiento de un nuevo orden capaz de asegurar la constitución y afirmación de esta clase (burguesía terrateniente de Buenos Aires) en su periodo de acumulación originaria" (2)

A pesar de sus singularidades el régimen presidido por Rosas manifiesta una importante continuidad en su modelo de organización institucional, los instrumentos jurídicos y políticos con los que se conformo habían sido creados durante el proceso de constitución de la Provincia de Buenos Aires en Estado autónomo en los primeros años de la década de 1820. Pagani y otros, en este sentido señala: "Así, a pesar de la concentración de atribuciones que Rosas fue adquiriendo como gobernador -facultades extraordinarias, la suma del poder público-, los tres poderes y la ley electoral de 1821 siguieron en vigor, aunque cobrarían nuevo sentido durante sus mandatos" (3)

De estas instituciones se sirvió Rosas para llegar el poder, le brindaron un marco legal y una instancia de legitimación a través de la practica ininterrumpida del sufragio.

Rosas inauguró su gobierno provincial con un sólido apoyo de los sectores propietarios agobiados por el permanente estado de guerra, como entre los sectores populares rurales y urbanos. Sin embargo una vez en el poder, las oposiciones a su gobierno y especialmente a su política se hicieron evidentes. A lo largo de 1832 se plantea en el mismo seno del partido federal la necesidad de retornar a la normalidad institucional, es decir, la no-renovación de las facultades extraordinarias ejercidas por Rosas.

La Sala de Representantes en 1832, finalmente decidió que las facultades excepcionales no le serian renovadas, el gobernador entonces opto por retirarse del escenario político puesto que según su criterio la tan proclamada normalidad institucional solo podía tener una consecuencia: "el resurgimiento de la inestabilidad fomentada por pasiones políticas aun no del todo acalladas". (4)

En consecuencia, la Junta eligió a su primer ministro de guerra, Balcarce, que tras consultar con Rosas asumió el cargo el 17 de diciembre de 1832. Este ultimo emprendió entonces la "Campaña del Desierto" entre 1833 y 1834. Durante la organización de esta expedición se desato el primero de los conflictos que a la larga revelarían la poca fidelidad de Balcarce y de su primo el general Martínez que comenzó a restarle apoyo a Rosas quien era su subordinado. La intención de este último era elaborar una opción a Rosas apoyándose en un grupo de federales integrado por políticos, periodistas y sobre todo militares de carrera, para los cuales la restauración de 1829 ha sido rica en decepciones. Por este motivo en las elecciones de 1833 presenta una lista llamada ministerial y también del pueblo, la que triunfa en la ciudad merced a su eficaz acción. Pero su éxito es fugaz.

De todas formas el ex gobernador emprendió camino hacia el sur, de donde regresó coronado con el doble éxito de asegurar la frontera y de alimentar una crisis política que haría luego más fácil su regreso al poder.

El general Martínez por su parte intenta, "mediante la intriga, desmantelar el aparato militar rosista precisamente donde es mas fuerte, en el sur de la provincia. Así le fue..." (5) Tras estos fallidos intentos de volcar el aparato militar de la campaña a su favor, Martínez se vio obligado a renunciar el 30 de Octubre. Mientras que Balcarce sin un apoyo importante que sustentara su agónico gobierno debió renunciar el 3 de Noviembre de 1833. La Sala eligió entonces al general Viamonte como gobernador quien asumió el día siguiente. Durante su mandato llevo a cabo una política de conciliación que intentaba asegurar la estabilidad de la provincia relegando las diferencias entre las facciones. Rosas, si bien públicamente apoyaba al gobierno en lo privado se mostraba disconforme: lo que le molestaba principalmente era su política que buscaba la conciliación. Por esta razón el gobierno debió enfrentar los continuos ataques por parte de los rosistas encabezados por Encarnación Ezcurra, la mujer de Rosas. Este creciente clima de violencia provocó la emigración de los federales "lomos negros" hacia Uruguay y el Interior.

El gobierno atravesaba una grave crisis política, ante su incapacidad de hacer frente a los continuos hechos de violencia y a la caótica situación económica, Viamonte presento su renuncia.

La legislatura entonces, y ante la negativa de Rosas de aceptar el cargo sin las facultades extraordinarias, decidió nombrar como gobernador a Manuel Maza.

Ahora bien, los conflictos en la región del noroeste encabezados por el tucumano Heredia (que pretendía convertirse en figura dominante de la región para poder autonomizarse de la tutela de Buenos Aires) y el gobernador de Salta, de la Torre, y la muerte de Quiroga, significaron un duro golpe para el gobierno. La ola de temor que recorrió Buenos Aires fue aprovechada por Rosas quien obtuvo finalmente los instrumentos legales que exigía, los poderes extraordinarios, pero también la suma del poder publico.

Si durante el primer gobierno, el accionar de Rosas se orientó principalmente hacia la definitiva supresión de la oposición interna y externa en Buenos Aires, en su segundo mandato, la provincia comenzó a mostrarse, como afirma Pagani, "monolíticamente federal hasta en sus mínimas, y no por eso menos importantes, expresiones".(6) Bajo estas condiciones, Rosas dirigiría una política de expansión sobre el resto de las provincias rioplatenses, en este sentido Halperin Donghi, afirma: "La muerte de Quiroga, entonces más que crear una situación nueva, ponía bruscamente en evidencia innovaciones acumuladas en el periodo comenzado en 1829: a partir de 1835 el predominio de Rosas sobre Buenos Aires, el de Buenos Aires sobre todo el país son las bases ya evidentes, de un nuevo orden político." (7)

El 13 de abril Rosas presto juramento ante la Legislatura y asumió el mando. Por mecanismos legales y con todo el ceremonial se estableció "un régimen republicano de excepción" un régimen que para garantizar el mantenimiento del sistema de representativo, concentró buena parte de las facultades de otros poderes y suspendió ciertas libertades individuales.

El orden instaurado en 1835 pretendía sostener el orden federal por encima de todo, "... y por medio de él la independencia de la Confederación, el gobierno republicano y la igualdad ante la ley"(8), era republicano porque la legitimidad del gobierno estaba basada en la voluntad popular y había sido elegido dentro del marco institucional de la República. La opinión publica en este sentido, constituía la base de la legitimidad y poder del régimen.

La oposición y las criticas al gobierno de los llamados por Rosas "unitarios", "herejes", "impíos" etc., si bien no desaparecieron, la exclusión y la intolerancia política que formaba parte del "federalismo rosista", así como el terror tan característico de este régimen provocaron un importante debilitamiento de los mismos.

El terror que aparece y se afirma en la segunda parte de la década del 30 es un instrumento de disciplina nada desdeñable, un arma de lucha política utilizada a conciencia para amedrentar a los opositores y hacer gobernable a la provincia.

El uso mandatario de la divisa y del cintillo federal, así como la prohibición de expresar opiniones contrarias al rosismo, constituyeron otras formas de exclusión política.

La Sociedad Popular Restauradora, una organización para-policial estaba encargada de la identificación y separación de los unitarios del cuerpo de la República. Su fuerza de choque, la Mazorca, llevaba adelante los asesinatos y las intimidaciones.

El federalismo rosista, como ya mencione anteriormente pretendía restaurar el orden político, económico y social, este era vital para el sostenimiento de las instituciones republicanas. El orden federal era un orden de carácter coercitivo puesto que pretendía controlar a las provincias para encauzarlas hacia el federalismo, la tranquilidad social y el imperio de la ley. Las bases del discurso rosista se basaba en: una sociedad agraria estable, un americanismo moderno enfrentado a la tradicional Europa, la amenaza permanente de conspiradores unitarios y una "obsesión por el orden" como lo define Ansaldi.

Durante su segundo mandato, Rosas, a pesar de poseer las facultades extraordinarias trato de interferir lo menos posible en la administración de la justicia (encargada a los jueces de paz), y prácticamente no transformó la legislación heredada del periodo colonial pero también del periodo rivadaviano. Los cambios que introdujo Rosas tienen que ver con la aplicación que se hizo más efectiva. Los privilegios interfirieron menos que en el pasado y los ciudadanos según Salvatore: "creían que las leyes se estaban respetando mas que en el pasado"(9), la población no solo creía, según este autor en la justicia, también confiaban en ella.

Rosas intento proclamar la igualdad ante la ley como uno de los logros de su gobierno, pero esto es necesario matizarlo, ya que en la practica, existieron importantes desigualdades. Las clases subalternas (principalmente los peones y jornaleros), por otra parte, las verdaderamente comprometidas con el régimen, fueron las proveedoras de hombres para los ejércitos de Rosas, era normal que los estancieros no cumplieran con los servicios que si llevaban a cabo estos sectores de la población, esto a largo plazo va a provocar importantes roces entre los diferentes sectores que de alguna manera, eran federales pero de diverso "grado".

Existían diferentes formas de "ser federal" esto estaba íntimamente relacionado a la situación social y a los recursos con los que contara el sujeto:

Y por ultimo, se esperaba que todos fueran federales de apariencia es decir: utilicen el color punzó, cintillos, la divisa en la chaqueta, etc.

El federalismo rosista cobra sentido cuando se lo analiza teniendo en cuenta el permanente estado de movilización y amenaza interna y externa que lo afectaron entre 1839 y 1841, entre ellos: el conflicto con la coalición del Norte, el alzamiento de la provincia de Corrientes y de los estancieros del sur bonaerense, pero también el intento de invasión de Lavalle, así como los bloqueos, etc. Estos factores son importantes para comprender su esencia, y las características que adopta durante el proceso y que hemos ido detallando en este trabajo.

¿Cuál es el legado del régimen rosista para el futuro proceso de organización nacional?

En el plano económico, Rosas llevo a cabo una de las políticas más seguras y eficaces dadas las características de la estructura económica, insertando al país en el mercado internacional, aumentando las exportaciones pecuarias, equilibrando la balanza comercial a tal punto que era capaz de importar. Esto esta íntimamente ligado a los avances en la pacificación rural y en el orden impuesto en el sistema de producción y transporte.

Es importante subrayar que Rosas a pesar de los conflictos que tuvo que enfrentar, siempre tuvo presente la preocupación por proteger a la economía de los conflictos políticos.

En el área de las relaciones internacionales, Rosas supo hacer respetar "meticulosamente" la independencia política, evidentemente en el marco de dependencia económica en que surge precisamente esta independencia.

Si la consolidación de un Estado Nacional a avanzado mucho menos de lo que las apariencias indican, la personalidad de ese Estado a nivel internacional ha logrado ya su afianzamiento definitivo, y esto es algo que va a perdurar...

¿Que es lo que hace anacrónico a este régimen a mediados de siglo?

Fundamentalmente la vuelta a la normalidad, que hacia anacrónico los instrumentos políticos creados bajo Rosas que habían permitido como dice Halperin, "reconquistarla". El retorno a la prosperidad evidenciaba el agotamiento de un sistema que no poseía una unidad económica y en el que las áreas en que se había fragmentado el espacio parecían separarse a medida que volvía a imponerse en ellas un orden productivo más estable. La etapa rosista consolido las líneas esenciales de una realidad que ahora se trataba de superar.

Notas

1 Halperin Donghi, Tulio: "El surgimiento de la Confederacion", De la revolucion de independencia a la confederacion rosista. Colección De Historia Argentina, Tomo III. Bs. As. , Paidos, 1971, Pp 301.

2 Ansaldi, Waldo: "La Forja De Un Dictador: El Caso de Juan Manuel de Rosas", En: CRITICA Y UTOPIA, n° 5, 1981, pp 34.

3 Pagani, Rosana; souto, Nora; favio Wasserman : "El ascenso de Rosas al poder y el surgimiento de la Confederacion (1827-1835)" en: goldman, Noemi, revolucion, republica y confederacion (1806-1852), nueva historia argentina, tomo iii, bs. as. , sudamericana, 1999, pp 286

4 Pagani, Rosana; souto, Nora; favio Wasserman : "El ascenso de Rosas al poder y el surgimiento de la Confederacion (1827-1835)" en: goldman, Noemi, revolucion, republica y confederacion (1806-1852), nueva historia argentina, tomo iii, bs. as. , sudamericana, 1999, pp 309

4 Ansaldi, Waldo: "La Forja De Un Dictador: El Caso de Juan Manuel de Rosas", En: CRITICA Y UTOPIA, n° 5, 1981, pp 76.

6 Pagani, Rosana; souto, Nora; favio Wasserman : "El ascenso de Rosas al poder y el surgimiento de la Confederacion (1827-1835)" en: goldman, Noemi, revolucion, republica y confederacion (1806-1852), nueva historia argentina, tomo iii, bs. as. , sudamericana, 1999, pp 309

7 Halperin donghi, Tulio: "El surgimiento de la Confederacion", de la revolucion de independencia a la confederacion rosista. Colección De Historia Argentina, Tomo III. Bs. As. , Paidos, 1971, pp 338.

8 salvatore, Ricardo: "Consolidacion del regimen rosista (1835-1852)" en: goldman, Noemi, revolucion, republica y confederacion (1806-1852), nueva historia argentina, tomo iii, bs. as. , sudamericana, 1999, pp 328.

9 Idem. p. 347.


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