Amores y misterios de don Jose
Artículo publicado en EDUCYT Nº 124, 8 de julio 2000 prensuba@decanato.de.fcen.uba.ar
Dentro de la abundante oferta editorial que
aborda la historia argentina, el nombre de Jose Ignacio Garcia
Hamilton se distingue por algunos titulos favorecidos por la
eleccion del publico.
Esta semana, Garcia Hamilton presento un esperado trabajo sobre
la vida de Jose de San Martin, donde el autor documenta aspectos
poco conocidos del origen familiar y la vida sentimental del
Libertador.
Puede el conocimiento de una dimension mas humana de un procer
proyectar alguna sombra sobre la titanica tarea que le permitio
ganarse un lugar en nuestra historia? Probablemente la gran
mayoria de los interesados por nuestra historia estan mas
satisfechos cuando se alejan del mito y se acercan a una
comprension mas precisa de los hechos, pero esta busqueda no es
por cierto compartida por todos.
Esta semana, la presentacion del libro de Hamilton, abogado e
historiador tucumano, en la Feria del Libro de Rosario fue
interrumpida por un grupo de jovenes identificados como
"militantes sanmartinianos". Esta expresion, sumada a
las cartas de repudio publicadas en el diario La Nacion expresan
una metodologia donde el debate de ideas es inhibido frente a la
imposicion de rutinas reverenciales hacia una historia construida
sin sentido critico.
Por cierto que las afirmaciones del autor del "Cuyano
Alborotador" merecen una discusion. Retomando una historia
contada durante generaciones entre los descendientes de la
familia Alvear, Hamilton conjetura que San Martin era hijo
natural del almirante Diego de Alvear y de una indigena guarani.
A continuacion presentamos la nota publicada originalmente por La
Nacion el pasado 25 de junio y que desatara la polemica con
algunas entidades sanmartinianas.
Amores y misterios de don Jose
Por Jose
Ignacio Garcia Hamilton
La familia de Juan de San Martin y Gregoria Matorras ya tenia
cuatro hijos (y Gregoria 40 a#os) cuando llego el ultimo vastago
de la familia, a quien llamaron Francisco Jose. Como si estuviera
mimetizado con ese ambiente de las Misiones, el bebito tenia la
tez oscura y la nariz aguile#a. Poco despues, Juan fue
reemplazado como gobernador de Yapeyu y la familia se traslado a
Buenos Aires, donde el capitan no logro obtener un cargo similar.
Desalentado por su fracaso, Juan retorno a Espa#a y se establecio
en Malaga, donde el ni#o Jose se crio en un hogar signado por el
abatimiento. A los 11 a#os (en violacion de los reglamentos que
establecian un minimo de 12) fue admitido como cadete en el
regimiento llamado Murcia, donde aprendio a ser obediente,
reservado y a desconfiar de los demas. Un informe de su
comandante le nego la promocion por "vicios
indecorosos", pero otro jefe rectifico el dictamen y Jose
pudo llegar a ser oficial.
Participo de las derrotas en Oran a manos de los arabes, en
Collioure frente a los franceses y se encontraba en la fragata
Santa Dorotea cuando fue apresada por los ingleses. En los
lugares de forzosa internacion, aliviaba su soledad de vencido
tocando la guitarra y pintando los crepusculos maritimos en su
caballete. En Bailen integro el ejercito vencedor frente a las
tropas napoleonicas, pero sus ideas liberales lo habian colocado
mas cerca de los invasores galos que de los retrogrados
defensores de Fernando VII. Cuando uno de sus jefes, el marques
de la Solana, fue ahorcado por las turbas en Cadiz acusado de
"afrancesado y traidor", y otro, el marques de
Coupigny, fue privado del mando por haber nacido en Francia, se
dio cuenta de que no habia ya lugar en Espa#a para los que
sostenian las ideas de tolerancia, ciencia y filantropia. Miembro
de una logia masonica, decidio contribuir a las luchas por la
independencia de las colonias en America, con la esperanza de que
alli pudieran ponerse en vigor los principios del liberalismo que
la peninsula rechazaba.
Tenia 34 a#os cuando llego a Buenos Aires.
Habia habido en su vida mujeres cuarteleras y "manolas"
de vida alegre, pero seguia siendo un hombre solitario y de pocos
afectos. Se enamoro de Remedios de Escalada, una jovencita de 15,
y se caso con ella pese a la oposicion de su madre, que lo
calificaba de "plebeyo" o lo llamaba despectivamente
"el soldadote".
En la dominante logia del Rio de la Plata, Jose rivalizo con
Carlos de Alvear, un hombre menor que el y de inferior grado
militar, pero que descollaba por su inteligencia, su brillo
social y su riqueza. Se comentaba que el padre de Carlos, Diego
de Alvear, en su juventud habia tenido de amante una india en
Yapeyu, con la cual habia concebido un hijo. Esta criatura,
bautizada como Francisco Jose -afirmaba la version-, habria sido
entregada al matrimonio de Juan y Gregoria de San Martin para que
lo criaran. De este modo, Carlos y Jose vendrian a ser entonces
medio hermanos y, precisamente, a San Martin lo apodaron como El
Cholo o el Tape de las Misiones, por su apariencia de mestizo.
Cuando Jose fue designado gobernador de Mendoza, se insubordino
contra el director supremo, Carlos de Alvear, y contribuyo a
precipitar su caida. Al iniciar el cruce de los Andes, San Martin
envio a su esposa y a su peque#a hija a Buenos Aires, a casa de
sus padres. En Santiago, Chile, tuvo un romance con una dama y
una noche, al visitarla en su casa, advirtio que estaba
compartiendo sus favores con un oficial biso#o, el hermano menor
de Manuel Olazabal. Prudentemente, Olazabal dejo el campo libre a
su general. Desobedeciendo las instrucciones del gobierno de
Buenos Aires, que le habia ordenado volver al Rio de la Plata
para impedir las invasiones de los caudillos federales del
Litoral, San Martin inicio su expedicion a Peru con el grado de
brigadier general de Chile, bajo la bandera de este pais y con su
apoyo economico. Desembarco en Huaura, donde establecio su
cuartel general por varios meses. Por las noches solia visitar la
estancia azucarera de San Nicolas de Supe, donde sostuvo una
relacion con su propietaria, Fermina Gonzalez Lobaton. Una
tradicion peruana afirma que el hijo que esta mujer tuvo nueve
meses despues habia sido engendrado por don Jose.
Al llegar a Lima asumio el Protectorado (pese a que el mandato
chileno lo habia desaconsejado) y alli mantuvo un affaire con
Rosa Campusano, una guayaquile#a que habia actuado como espia a
favor del bando patriota. Cubierta su cabeza con un velo y
vestida con manto, Rosa habia distribuido mas de una vez
panfletos subversivos y habia ocultado en una casa a varios
oficiales espa#oles que habian desertado para pasarse a las
fuerzas revolucionarias.
Don Jose se instalo en una residencia en el pueblo de la
Magdalena y alli solia atender el despacho diario, que uno de sus
ministros le llevaba desde Lima. Rosa, que era soltera, lo
acompa#aba con frecuencia, y los sabados a la noche partian en
lujosa carroza rumbo a las fiestas de la capital, ella con
vestido y zapatos de seda y el con su nuevo uniforme de general,
con abundantes hilos de oro. Cuando el protector incluyo a Rosa
entre las ciento doce mujeres condecoradas con la Orden del Sol,
la sociedad tradicional lime#a lo considero una afrenta.
Resistido por los realistas por sus exacciones y rechazado por
los republicanos por sus planes monarquicos, San Martin no tenia
tropas suficientes para vencer a los espa#oles acantonados en la
sierras. Viajo entonces a Guayaquil a solicitar refuerzos a Simon
Bolivar, que vivia momentos de victoria. Bolivar se los prometio,
pero en numero muy insuficiente, y don Jose se deprimio al
comprender que su hora habia llegado. Esa noche y a la ma#ana
siguiente parecio consolarse con la compa#ia de una joven viuda,
Carmen Miron y Alayon, cuyos descendientes llevan hasta hoy el
apellido San Martin.
Don Jose renuncio al Protectorado y viajo hacia su chacra de
Mendoza, donde recibio una carta de su esposa, a quien no veia
desde hacia cuatro a#os. Moribunda de tisis en plena juventud
(tenia apenas 25 a#os), Remedios le pedia que fuera a Buenos
Aires a darle su ultimo adios. San Martin, sin embargo, opto por
quedarse en Mendoza y recien partio varios meses despues de su
fallecimiento, a buscar a su hija de 7 a#os. Le costo sacar a su
chiquilla de la casa de su abuela y marcho con ella a Europa,
donde habria de vivir casi tres decadas. Alli murio viudo y ya
abuelo, el 17 de agosto de 1850.